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España avanza en formación permanente, pero quienes más necesitan formarse son quienes menos participan, según el último estudio del Observatorio de la FP
 
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España avanza en formación permanente, pero quienes más necesitan formarse son quienes menos participan, según el último estudio del Observatorio de la FP

3 de septiembre de 2026

España ha avanzado en la participación de la población adulta en formación a lo largo de la vida, aunque este crecimiento continúa marcado por importantes desigualdades.

Según el FP Análisis nº 46, elaborado por CaixaBank Dualiza y Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad, el 15,8% de las personas de entre 25 y 64 años participó en alguna actividad de formación reglada o no reglada en las cuatro semanas anteriores a la entrevista de la EPA en 2025, lo que supone un incremento de 1,5 puntos porcentuales respecto a 2021.

Sin embargo, las oportunidades de aprendizaje siguen concentrándose principalmente entre quienes ya cuentan con mayores niveles de cualificación. Las personas con menor formación, determinados perfiles ocupacionales, algunos sectores de actividad y los trabajadores de mayor edad presentan tasas de participación significativamente inferiores.

El estudio analiza la evolución reciente de la formación reglada y no reglada en España y las diferencias existentes según nivel educativo, comunidad autónoma, sexo, edad, situación laboral, ocupación y sector de actividad.

La formación no reglada impulsa el crecimiento del aprendizaje permanente

El aumento de la formación de adultos en España se explica principalmente por el avance de la formación no reglada, que alcanzó al 12,2% de la población adulta en 2025, frente al 10,8% registrado en 2021.

Por el contrario, la participación en formación reglada apenas experimentó cambios, pasando del 4% al 4,1% en el mismo periodo.

España supera la media europea, pero pierde distancia con los países líderes

España mantiene una participación superior a la media de la Unión Europea (UE-27), donde el porcentaje se situó en el 13,7% en 2025.

No obstante, el crecimiento europeo ha sido más intenso. Mientras que la participación en España aumentó 1,5 puntos porcentuales desde 2021, en la UE lo hizo en 2,8 puntos. Además, la distancia con los países más avanzados sigue siendo considerable, ya que algunas economías nórdicas superan el 30% de participación en actividades formativas.

El nivel educativo sigue marcando el acceso a la formación

Uno de los factores que más condiciona la participación en formación a lo largo de la vida es el nivel educativo previo.

En 2025, el 25,9% de las personas con estudios universitarios participó en alguna actividad formativa, frente a solo el 6,4% de quienes disponen únicamente de estudios obligatorios o inferiores.

La Formación Profesional también refleja esta desigualdad

La misma tendencia se observa entre quienes cuentan con una titulación de Formación Profesional.

Las personas tituladas en Grado Superior participan en mayor medida en actividades formativas que quienes poseen un Grado Medio o un Grado Básico, lo que evidencia que el nivel previo de cualificación continúa influyendo en la continuidad del aprendizaje.

Este comportamiento responde al denominado «efecto Mateo», un fenómeno por el que las personas con mayores niveles de formación inicial encuentran también más oportunidades para seguir desarrollando sus competencias profesionales.

La formación de adultos está estrechamente vinculada al empleo

La dimensión laboral es uno de los principales motores de la participación en actividades formativas.

Entre las personas que realizaron formación no reglada en 2025:

  • El 58,2% lo hizo para mejorar su desempeño en su puesto actual.
  • El 27,3% buscaba aumentar sus oportunidades de acceder a un empleo.
  • Solo el 14,5% señaló motivos no relacionados con el trabajo.

Además, España registra una participación en formación no reglada vinculada al empleo del 10,5%, claramente superior al 7,7% de media de la Unión Europea.

Estos datos ponen de manifiesto el papel del aprendizaje permanente como herramienta para adaptarse a los cambios del mercado laboral, aunque el acceso a estas oportunidades continúa siendo desigual.

Diferencias territoriales en la participación en formación

La comunidad autónoma de residencia también influye significativamente en el acceso a la formación.

Comunidades autónomas con mayor participación

En 2025, las mayores tasas de participación se registraron en:

  • País Vasco: 19,8%
  • Comunidad Valenciana: 18,3%
  • Navarra: 18,1%

Comunidades autónomas con menor participación

En el extremo contrario se situaron:

  • Canarias: 13,1%
  • Andalucía: 13,7%
  • Castilla-La Mancha: 14%

Las diferencias territoriales también se trasladan a la formación relacionada con el empleo, reflejando distintas capacidades y oportunidades para acceder a procesos de actualización y recualificación profesional.

La participación en formación disminuye a partir de los 50 años

La edad constituye otra de las principales brechas detectadas en el informe.

La participación en formación no reglada disminuye progresivamente con los años y el descenso se hace especialmente visible a partir de los 50 años.

Mientras que el 16,6% de las personas de entre 25 y 29 años participa en actividades de formación no reglada, la cifra desciende hasta el 6,8% entre quienes tienen entre 60 y 64 años.

La ocupación y el sector de actividad también condicionan el aprendizaje permanente

El acceso a la formación presenta diferencias significativas según el puesto de trabajo y el sector económico.

Sectores con mayor participación en formación

Las tasas más elevadas se concentran en actividades intensivas en conocimiento, como:

  • Finanzas y seguros.
  • Sanidad.
  • Tecnologías de la información y las comunicaciones.
  • Administración pública.

Sectores con menor participación

Por el contrario, los niveles más bajos de participación se observan en:

  • Agricultura.
  • Construcción.
  • Hostelería.

Una situación similar se produce al analizar las ocupaciones. Los trabajadores que desempeñan puestos de mayor cualificación participan más en actividades formativas que quienes ocupan posiciones operativas o vinculadas a menores niveles de cualificación.

Esta realidad evidencia una doble brecha: quienes más necesitan actualizar sus competencias son, con frecuencia, quienes menos acceden a oportunidades de formación.

El reto: acercar la formación a quienes menos participan

El informe concluye que el desafío no consiste únicamente en incrementar la participación global de la población adulta en formación, sino en lograr que las oportunidades de aprendizaje lleguen a quienes actualmente tienen más dificultades para acceder a ellas.

Las principales brechas se concentran en:

  • Personas con bajos niveles de cualificación.
  • Trabajadores de sectores con poca intensidad formativa.
  • Ocupaciones menos cualificadas.
  • Personas mayores de 50 años.

El papel de la Formación Profesional en el aprendizaje permanente

En este contexto, la Formación Profesional adquiere un papel estratégico dentro de un sistema de aprendizaje permanente capaz de acompañar tanto la incorporación al mercado laboral como la actualización y recualificación profesional a lo largo de toda la trayectoria laboral.

Para avanzar hacia una participación más equilibrada será fundamental fortalecer la colaboración entre administraciones públicas, empresas y centros de Formación Profesional, acercando las oportunidades formativas a los colectivos que hoy presentan menores niveles de participación y facilitando el acceso a las competencias que demanda el mercado laboral.

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