Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal

Está usted en:

Comienza el contenido principal

Artículos

Entorno EducativoB.4 Variables intervinientes

Rompiendo tópicos. Las mujeres en la Formación Profesional

Partiendo de una perspectiva actual, se plantea la transformación histórica de las tecnologías para explicar el papel que juegan los prejuicios e intereses en la exclusión de la mujer en la FP.

Año:2007

Autor/es

  • Rubio Herráez, María Esther

Filiación: D.G. de Educación, Formación Profesional e Innovación Educativa (MEC)

Comunidad Autónoma / Región:Ámbito nacional

Revista:Avances en Supervisión Educativa: Revista de La Asociación de Inspectores de Educación de España , Vol/nº: 7 , Páginas: 1-14

Palabras clave:

Resumen

Partiendo de una perspectiva actual, se plantea la transformación histórica de las tecnologías para explicar el papel que juegan los prejuicios e intereses en la exclusión de la mujer en la FP. Analiza la realidad histórica desde los talleres artesanales hasta la actualidad. Ya en el siglo XXI la realidad educativa nos muestra que la Formación Profesional sigue marcada por la segregación y jerarquización. El debate debe seguir planteándose como una necesidad de los sistemas educativos y de formación.

Objetivos / Hipótesis

Describir la transformación histórica de las tecnologías para explicar el papel que juegan los prejuicios e intereses en la exclusión de la mujer en la FP y analiza su realidad histórica desde los talleres artesanales hasta la actualidad.

Tipo de Investigación y Metodología

Investigación Descriptiva - Histórica // Cualitativa

Detalle: Metodología cualitativa, estudio teórico-descriptivo desde unas perspectiva histórica.

Participantes / Muestra

Fuentes Documentales

Instrumentos

Revisión documental

Resultados / Conclusiones

Una vez desvelada la artificialidad de la fragmentación de la formación profesional, es imposible seguir manteniendo, con coherencia y rigor, que las niñas y las mujeres no son competentes para el aprendizaje y la práctica de las profesiones de las que históricamente han estado excluidas por estar marcadas en masculino y que los niños y los hombres "pierden valor" al dedicarse a las tradicionalmente femeninas. Dicho en otros términos, el sexo femenino ha demostrado, en la teoría y en la práctica,  su competencia para participar en el mundo científico tecnológico en todas sus vertientes y niveles y el sexo masculino puede hacer lo mismo en el mundo privado¬ doméstico desde el momento en que se han mostrado capaces para la adquisición de esas competencias.  Es más,  muchos de esas competencias forman parte,  en la actualidad, de los currículos de la formación profesional, lo que, tal vez, quiera decir algo sobre su valor real, aunque se siga orientando a las chicas hacia esas especializaciones y a los chicos a las tradicionales. O, para expresarlo más extensamente, hemos de tener en cuenta que la propia formación profesional del siglo XX ha contribuido a romper esa asignación estereotipada y jerárquica de las ocupaciones,  al formalizar,  por así decirlo,  aprendizajes informales,  de manera que éstos han pasado de estar infravalorados,  por estar hasta entonces relegados al espacio doméstico, a tener un valor. Es decir, aprendizajes informales atribuidos poco menos que a la naturaleza femenina y,  por ello,  sin necesidad de que fueran ni enseñados ni aprendidos al ser considerados algo así como instintivos, han adquirido un espacio en el currículo de la formación profesional.  Han adquirido, pues,  la categoría de aprendizajes formales que requieren normalización y reconocimiento en los sistemas de educación y formación. Y estos cambios necesitan ser reevaluados para hacerlos funcionar en toda su dimensión.

Al poner sobre la mesa las desigualdades en la educación y la formación y sus efectos individuales y colectivos, propician un debate que no debemos evadir por más que se presente polémico. De esta manera, salen a la luz  las contradicciones que plantea la división y jerarquización sexuada de las especialidades de formación profesional. Unas contradicciones que es preciso analizar y sobre las que hay que reflexionar en la búsqueda de salidas que,  sin duda, no siempre serán fáciles. Y aquí, conviene insistir en la necesidad de tener en cuenta las aportaciones de las mujeres, porque contribuyen a la apertura de nuevos horizontes en un mundo dominado por la fractura y la jerarquización sexuada de los conocimientos y las profesiones. Una fractura bien visible en las especialidades de la formación profesional.  Es,  en definitiva,  un debate que es preciso abordar como una necesidad de unos sistemas de educación y formación que se quieren equitativos y que se inscriben en sociedades que se pretenden igualitarias.

Otros documentos relacionados

En colaboración con:

  • Fundación Bertelsmann
  • Universidad de Murcia
  • Universitat de Barcelona

Fin del contenido principal