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Artículos

Entorno LaboralC.2 Orientación

La situación de la mujer como alumna de Formación Profesional inicial y como profesional en el mercado laboral.

Este articulo se centra en dos investigaciones, realizadas4 en la Universidad de Santiago de Compostela (USC), que pretendieron por un lado, conocer la variable género en la formación y en la inserción en Galicia y, por otro, analizar la oferta de Formación Profesional Inicial existente en una comarca gallega, así como el mercado laboral que la conforma.

Año:2011

Autor/es

  • Mariño Fernández, Raquel
  • Rego Agraso, Laura
  • Rial Sánchez, Antonio

Filiación: Universidad de Santiago de Compostela

Comunidad Autónoma / Región:Galicia

Revista:Revista Iberoamericana de Educación , Vol/nº: 54 (6) , Páginas: 1-13

Palabras clave: mujer,mercado laboral,formación profesional inicial

Resumen

Este articulo se centra en dos investigaciones, realizadas4 en la Universidad de Santiago de Compostela (USC), que pretendieron por un lado, conocer la variable género en la formación y en la inserción en Galicia y, por otro, analizar la oferta de Formación Profesional Inicial existente en una comarca gallega, así como el mercado laboral que la conforma. Bajo esta consideración, ambas investigaciones se sitúan dentro del marco descriptivo, ya que se persiguen la realización de una caracterización de la realidad objeto de estudio, en este caso la situación de la mujer en la Formación Profesional y en el mercado laboral por un lado, y la ordenación de la Formación Profesional en relación con el mercado laboral, por otro. Analizamos así, desde dos perspectivas territoriales (autonómica y comarcal) las posibilidades y condiciones con las que la mujer accede a dos contextos diferenciados, aunque vinculados entre sí de forma directa: la Formación Profesional y el mercado laboral.

Objetivos / Hipótesis

  • Conocer cómo se desarrolla académicamente el sexo femenino en las enseñanzas de Formación Profesional Inicial y analizar su situación en el acceso al empleo y su posterior consideración en el mismo a nivel autonómico y a nivel comarcal.

Tipo de Investigación / Metodología

Investigación Descriptiva // Cualitativa - Cuantitativa

Detalle:

Participantes / Muestra

  • Estudiantes.
  • Profesorado.
  • Tutores de FCT.

Detalle: 50 Alumnas de ciclos formativos correspondientes a familias profesionales tradicionalmente masculinizadas (Las familias profesionales de los ciclos del sector industrial: edificación y obra civil, electromecánica, construcción, automoción, delineación, madera y mueble, mantenimiento de equipos industriales, producción por mecanizado, equipos e instalaciones electrotécnicas, carrocería, carpintería, planificación de obras, construcciones metálicas y equipos electrónicos y de consumo).
13 Mujeres  incorporadas a la vida profesional en dichas especialidades.
7 Profesores de Formación Profesional y 6 tutores del módulo de Formación en Centros de Trabajo.

Instrumentos

  • Cuestionario.
  • Entrevista.
  • Grupo de discusión.

Detalle: Cuestionarios, entrevistas en profundidad y grupos de discusión.

Resultados / Conclusiones

A lo largo de este trabajo hemos constatado que, históricamente ha existido una diferenciación en el entorno formativo y laboral en función del género. Nuestra pretensión, con las investigaciones realizadas y con los resultados obtenidos, no era otra que constatar si esas desigualdades se seguían manteniendo en ambos contextos o, por el contrario, eran ya un vestigio del pasado. Tal y como hemos podido comprobar, el acceso de la mujer a determinadas familias profesionales en el ámbito de la Formación Profesional sigue siendo minoritario en ciertos casos, como por ejemplo, en aquellos donde la mayoría de los alumnos son hombres, es decir, se trata de aquellas familias profesionales que podemos considerar masculinizadas. Al mismo tiempo, pudimos apreciar como la mujer se sigue viendo también relegada en el acceso a determinados subsectores productivos dentro del mercado laboral comarcal. 

Con respecto a dicho mercado, constatamos que dentro de la actividad más contratada (Transporte y comunicaciones) los hombres son mayoría, mientras que en la segunda actividad más relevante en cuanto al número de contratos (Industria Manufacturera), las mujeres son las que se llevan el mayor porcentaje de los contratos. Esta diferenciación por sexos aparece en varias actividades, dándose una característica común a todas ellas: cuando la mayoría de los contratados son mujeres, la diferencia con respecto a los hombres no es tan elevada como cuando la mayoría de los contratados son hombres.

Parece entonces que el acceso del hombre a aquellos subsectores productivos en los que la mayoría de las trabajadoras son mujeres, es más fácil que el acceso de las mujeres a los subsectores en los que la mayoría son hombres. Esto puede deberse, entre otros, a dos factores probablemente complementarios: por un lado, los subsectores masculinizados no ofrecen las suficientes oportunidades a las mujeres para emplearse en ellos, y por otro, las propias mujeres suelen elegir otro tipo de salidas profesionales en las que no se encuentren en minoría ante los hombres o que son consideradas como propias de su sexo. Precisamente aquellas mujeres que, en situación minoritaria, deciden formarse en dichos subsectores masculinizados, aún siguen percibiendo algún tipo de discriminación por parte de profesores y compañeros varones (Ver gráficos 3). Además, la gran mayoría de las alumnas han manifestado tener presente esta posible problemática a la hora de su futura inserción laboral, lo que nos indica que, en cierto modo, son conscientes de que su trayectoria profesional va a estar diferenciada de la de sus compañeros varones, precisamente por no ser uno de ellos. Por otro lado, desde la Teoría del Capital Humano (Becker, 1967) se mantiene que la discontinuidad en las trayectorias laborales que ofrecen las mujeres es uno de los factores que explicarían la existencia y permanencia de dichas diferencias laborales entre hombres y mujeres. Según esta vertiente teórica, las desigualdades laborales que afectan a las mujeres se justifican por la baja productividad que aportan al ser más propensas a invertir menos tiempo y dedicación en su propia formación y ejercicio profesional (Gil Galván, 2005:58), dado que, entre otros aspectos, la maternidad suele ser entendida como una traba a la hora del desarrollo profesional femenino. 

Teniendo en cuenta los datos aportados por las investigaciones realizadas a nivel autonómico y comarcal, constatamos que la mujer sigue teniendo una baja representatividad en ciertos subsectores laborales y formativos, así como un acceso minoritario a los contratos a tiempo total, bien de carácter temporal o indefinido. De igual modo, apreciamos como ellos comienzan a introducirse progresivamente en los sectores feminizados, mientras que el porcentaje de mujeres que acceden a puestos relacionados con los sectores masculinizados es extremadamente bajo. También en los procesos formativos se registra una presencia mayor de hombres que de mujeres en las familias profesionales vinculadas a estos subsectores productivos.

En este sentido, consideramos que es posible aplicar los principios que debe cumplir el currículo universitario para alcanzar mayores cuotas de igualdad que fueron planteados en la Conferencia de Beijing (1995) a las enseñanzas de Formación Profesional, dado que en ambas es necesario presentar modelos estimulantes para las estudiantes; fomentar y consolidar la confianza de la mujer en sí misma y presentar las profesiones con predominio masculino bajo un aspecto que las haga más atractivas para las mujeres (UNESCO, 1998). 

Las evidencias señaladas anteriormente nos llevan a considerar que si nuestro objetivo es aumentar la equidad social y el acceso igualitario a todos los sectores laborales y formativos, debemos minimizar la influencia del sistema económico en la realidad social. Entendemos entonces que, por encima de la producción en masa y de la obtención de beneficios a toda costa, debemos superponer aspectos tan relevantes como el respeto por los derechos de los trabajadores y el fomento de una sociedad más justa y equitativa, ya no sólo con respecto al género, sino también con respecto a las diferencias étnicas, culturales o de cualquier otra índole. La mejora de la situación de la mujer, tanto en el mercado de trabajo como en determinadas familias formativas, repercutiría positivamente en todos los trabajadores, ya que serían pequeñas metas alcanzadas que suponen la consideración del trabajador como ser humano y no como un mero utensilio productivo.

Otros documentos relacionados

En colaboración con:

  • Fundación Bertelsmann
  • Universidad de Murcia
  • Universitat de Barcelona

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