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Noticia

20 de febrero de 2026
La iniciativa surge de la experiencia directa vivida por alumnado y profesorado en Catarroja y municipios próximos, con el propósito de diseñar un “último eslabón” de seguridad: un sistema portátil, autónomo y resistente que actúe como salvavidas en escenarios extremos.
Docentes y estudiantes de la zona cero de la DANA del CIPFP Catarroja y el IES Vicent Castell i Domènech de Castellón han puesto en marcha un proyecto seleccionado en la Convocatoria de Ayudas Dualiza de Fundación CaixaBank Dualiza y FPEmpresa para desarrollar nuevas formas de alerta y detección ante inundaciones que funcionen incluso cuando fallan las infraestructuras básicas: sin suministro eléctrico, sin conexión a internet y sin acceso a agua potable.
La iniciativa surge de la experiencia directa vivida por alumnado y profesorado en Catarroja y municipios próximos, con el propósito de diseñar un “último eslabón” de seguridad: un sistema portátil, autónomo y resistente que actúe como salvavidas en escenarios extremos.
Una solución pensada desde el territorio
El proyecto se articula como un trabajo colaborativo entre profesorado, alumnado y empresas, y parte de una premisa clara: no replicar modelos de alarma dependientes de redes vulnerables, sino concebir una herramienta centrada en las personas más expuestas. Entre ellas, quienes residen en viviendas a cota baja, en zonas inundables, comercios a pie de calle o personas con movilidad reducida.
La primera fase tendrá lugar este mismo viernes y se centra en la recogida sistemática de información en el propio entorno afectado. El alumnado saldrá para entrevistar a vecinos y vecinas sobre cuestiones clave: cómo les habría gustado ser avisados, qué información habría marcado la diferencia y qué tipo de señal resultaría útil cuando las comunicaciones convencionales colapsan.
Las respuestas se recopilarán mediante formularios estructurados y servirán de base para definir las características del prototipo final.
Del impacto vivido al aprendizaje con propósito
El detonante del proyecto fue el impacto que la DANA tuvo en el propio centro educativo, donde el agua alcanzó niveles que dejaron una huella imborrable en la comunidad escolar. A partir de esa vivencia, el equipo docente decidió transformar la experiencia en aprendizaje aplicado y en una respuesta útil e inmediata para la comunidad.
Uno de los rasgos diferenciales de la iniciativa es que sitúa como motor del proceso al alumnado de FP Básica, que lidera la fase inicial de contacto con el territorio y detección de necesidades. Posteriormente, el proyecto evoluciona hacia el desarrollo técnico con la incorporación progresiva de otros ciclos formativos.
Participan estudiantes de:
Esta estructura permite integrar diagnóstico social, diseño técnico, prototipado y validación en un mismo proceso formativo.
Apoyo institucional y colaboración empresarial
La jornada principal de trabajo se celebrará en el salón de actos del ayuntamiento de Catarroja, con participación institucional y el respaldo de empresas colaboradoras. Entre las entidades implicadas figura FACSA, o Schneider Electric, además de otras compañías que se han sumado progresivamente al proyecto.
Autonomía total en el peor escenario
El resultado final —ya sea aplicación, dispositivo físico u otra solución híbrida— se definirá a partir de la evidencia recogida en las entrevistas y del trabajo de prototipado desarrollado por los ciclos superiores.
Lo que sí está definido es el principio rector: autonomía total y utilidad real cuando todo lo demás falla. El objetivo no es depender de que la red resista, sino ofrecer una herramienta que acompañe a la persona en riesgo. Como explican desde el equipo docente, debe ser algo tan integrado en la vida cotidiana como llevar las llaves en el bolsillo: accesible, sencillo y preparado para activarse en el momento crítico.